Dentro de todas las aplicaciones industriales de pruebas no destructivas, la detección de fallas es la más antigua y la más utilizada. Desde los años 1940, la propagación de ondas sonoras en materiales sólidos ha sido utilizada para detectar
grietas, vacíos, porosidades y otras discontinuidades en metales, materiales compuestos, plásticos y cerámicas. Las ondas sonoras de alta frecuencia son reflejadas por las fallas de manera predecible, produciendo de esta manera, formas de ecos
particulares que pueden visualizarse o almacenarse en instrumentos portátiles. La tecnología phased array también ofrece representaciones gráficas a colores que simplifican la interpretación de los resultados, gracias a las imágenes
de corte transversal de las estructuras internas. Asimismo, la orientación el haz y el enfoque dinámico son otras de las ventajas que mejoran la resolución en aplicaciones muy difíciles como la inspección de rotores de turbinas y de encastres
del álabe. Además, estos instrumentos permiten el almacenamiento de datos e inspecciones rápidas. Igualmente, la física de la electricidad y del magnetismo constituyen el fundamento teórico de los instrumentos de corrientes de Foucault,
concebidos para la identificación de fallas internas en chapas de metal, tubos, piezas de maquinaria y ensamblajes críticos como los sujetadores de aeronaves. Las corrientes de Foucault son especialmente útiles en la identificación de grietas
en la superficie en casi cualquier pieza de metal.